Calatayud. Aragón (foto Agustín Sanmiguel)
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MAHOMA RAMÍ: ARQUITECTO DE BENEDICTO XIII

JAVIER PEÑA GONZALVO
(VI centenario del Papa Luna 1394-1994. Jornadas de estudio. IFC. CEB. Calatayud 1996)


Cervera de la Cañada . Comunidad de Calatayud. Rosetón


Mahoma Ramí, cuya obra conocida se desarrolla a principios del siglo XV bajo el mecenazgo de don Pedro de Luna, puede considerarse el alarife mudéjar mas representativo del medievo aragonés. Hasta la fecha, prácticamente no se ha publicado ningún trabajo (1) acerca de la obra y la figura de este importante personaje, que, bajo mi punto de vista, puede considerarse como el arquitecto aragonés más importante.
El maestre Ramí es mencionado en 1403 entre los maestros de obras que son consultados sobre el estado ruinoso del cimborrio de la Seo de Zaragoza, y en 1409 figura como artífice de los acabados interiores del mismo. La iglesia dominica de San Pedro Mártir en Calatayud, cuyas obras, en su segunda fase, concluyeron 1414, y la iglesia parroquial de Santa Tecla, en Cervera de la Cañada (Comunidad de Calatayud), en cuyo coro una inscripción nos revela su autoría y la fecha de construcción, en 1426, son, junto a la primera, las tres únicas obras plenamente documentadas de Ramí.
Desconocemos la fecha y lugar de nacimiento de Ramí, pero el hecho de ser uno de los expertos consultados en 1403 para dictaminar sobre el estado físico del cimborrio de la catedral indica que en esas fechas ya era un arquitecto consagrado
por lo que pudo nacer treinta o cuarenta años atrás. Sus obras, tanto las conocidas como las atribuibles a él, de las que luego hablaré, se ubican en el entorno geográfico de Zaragoza y Calatayud, y casi siempre bajo el mecenazgo de Pedro de Luna / Benedicto XIII, por lo que pudo ser oriundo, bien de Zaragoza, bien del señorío de los Luna, en torno a Illueca.


LA OBRA DOCUMENTADA

Tres son las obras documentalmente conocidas del arquitecto: el cimborrio y ábsides de la Seo de Zaragoza, San Pedro Mártir de Calatayud y Santa Tecla de Cervera de la Cañada. De estas tres edificaciones sólo se conservan la primera y la tercera, mientras que la iglesia dominica de Calatayud se derribó en 1856 ¡por necesidades del tráfico rodado!. Por otro lado, las dos primeras obras fueron levantadas gracias al patrocinio del Papa aragonés don Pedro Martínez de Luna.


El cimborrio y los ábsides de La Seo. Zaragoza
A falta de hallar documentación sobre otros edificios, el cimborrio y ábsides de la Seo de Zaragoza constituyen el legado mas antiguo de la obra de Mahoma Ramí. El primer cimborrio que tuvo la Seo fue construido en 1376 por el arzobispo don Lope Fernández de Luna, completando así las obras de su predecesor, don Pedro López de Luna, que había construido una catedral mudéjar en el interior de la antigua mezquita aljama, aún en pie en aquellas fechas (2). En 1403, siendo arzobispo don García Fernández de Heredia, amenazaba ruina, por lo que fueron consultados varios expertos: Juan de Barbastro, Juce de Gali, Hibrayn de Pina, Alii de Ronda, Farag de Gali, Hibrayn Bellito, Mahoma Rami, Muza el Calvo y Alii Aljedemi (3). En 1409, Ramí ya figura como pintor del cimborrio.
Desconocemos si este cimborrio se construyó de nueva planta tras derribar el anterior, o si bien se remodeló, consolidandose la parte ruinosa del mismo, ya que es conocido que se reforzaron los pilares del crucero, se modificaron dos de sus arcos -en donde figuran las armas del Papa- y se recrecieron los tres ábsides románicos de piedra sillar mediante el sistema tradicional islámico de dos muros paralelos trabados entre sí, aunque en este caso se manifiestan tímidamente los contrafuertes al exterior (4). Así pues, Ramí pudo derribar el anterior cimborrio, aunque también es posible que se limitase a su consolidación y a una redecoración, que se ha conservado hasta la actualidad salvo en la parte del tambor. A pesar de que globalmente el cimborrio presenta un aspecto innegablemente medieval, los manuales de arte locales, con notable ausencia de sentido común, lo consideran como una construcción renacentista, obra de Egas de 1520, qien realmente lo consolidó tras un nuevo estado ruinoso, y redecoró el tambor del mismo con un aspecto claramente renacentista. En efecto, las ventanas son góticas y llevan las armas de Benedicto XIII (las ventanas de los cimborrios "renacentistas" de Teruel y Tarazona son de arco de medio punto, geminadas en el primer caso, y como las de la ampliación de la Seo de don Hernando en el caso de Tarazona), la crucería es muy diferente que la supuestamente contemporánea del s. XVI del resto de la catedral (o de edificios vecinos tan emblemáticos como la Lonja también cubierto con bóvedas de crucería pero con ventanales geminados renacentistas).
Los arquitectos de las obras de restauración de La Seo, Mariano Pemán y Luis Franco, también han concluido que el cimborrio existente, recién restaurado por ellos, es obra de Benedicto XIII, tal y como acaban de publicar en el catálogo de la exposición que sobre Benedicto XIII se ha expuesto en el Edificio Pignatelli de Zaragoza.(5).
El apeo del cimborrio conllevó, como se ha dicho, el recrecimiento de los ábsides, lo que permitió aumentar la altura del presbiterio que fue también redecorado. La apertura de grandes ventanales góticos, con las armas del Papa, obligó al arquitecto a la introducción de contrafuertes en los extremos de cada lado, solución que en parte le venía obligada por la existencia de grandes ventanales románicos en la parte inferior de los muros.


Sección del cimborrio de La Seo de Zaragoza. Nótese la decoración renacentista en el tambor en contraposición de la decoración mudéjar por encima y por debajo de éste.

Las obras de reconstrucción del siglo XVI, consistieron, pues, en rebajar la altura del presbiterio mediante unas nuevas bóvedas de crucería, pero sin derribar las del s. XV, se tabicaron las ventanas góticas y se ocultó la decoración pictórica de las paredes mediante un enlucido imitando sillares. Las obras de restauración en curso han sacado a la luz los grandes ventanales proyectados por Ramí (los tres exteriores y cuatro más ciegos decorados con pinturas murales simulando vidrieras), y la decoración pictórica de las paredes, que está relacionada con las de Cervera de la Cañada, Torralba y Tobed. La Comisión Provincial de Patrimonio, en contra del sentido común y de la Ley de Patrimonio Histórico-Artístico, ha acordado la ocultación de esos valiosos elementos hallados en el transcurso de las obras en curso, con objeto de ¡preservar el ambiente del siglo XVI del presbiterio!, aun cuando lo único valioso de este siglo sean las bóvedas y éstas puedan ser confundidas por cualquier profano con otras góticas.


San Pedro Mártir de Verona. Calatayud
Esta iglesia, derribada en 1856, ha sido estudiada por Ovidio Cuella quien sacó a la luz la documentación de época de su construcción, conservada en el Archivo Vaticano. Agustín Sanmiguel efectúa un nuevo estudio sobre este edificio, en estas mismas jornadas, por lo que no me extenderé en su descripción. La primera fase de la iglesia, la cabecera y tres tramos, se construye a principios de siglo, durante el cardelanato de Pedro de Luna. La segunda fase de las obras consistió en la ampliación por los pies con tres nuevos tramos y una torre, desde mediados de 1412 y diciembre de 1414 (6).


Santa Tecla. Cervera de la Cañada (Comunidad de Calatayud)
Al investigador mas importante del mudéjar aragonés, el arquitecto Francisco Iñiguez Almech, le debemos un estudio descriptivo de esta iglesia de la Comunidad de Calatayud (7). Se trata de una pequeña iglesia construida, como es habitual, aprovechando muros y otros restos de edificaciones preexistentes, en este caso los del castillo, arruinado tras la Guerra de los Pedros (1358-1366). Es una iglesia de dos tramos, con capillas laterales, presbiterio y coro a los pies, en cuyo antepecho se conserva la siguiente inscripción en caracteres góticos: "En nombre de Dios todopoderoso seyor fue acabada esta iglesia en ano de mil cuatrociento e vint seys. Fueron jurados de aqueste dito ayo don pascual berdejo don juan aznar regidores don anton Morant don domigel morant anton cuybillo mateu cubero percurador migel frayre condios" Encima de esta inscripción se conserva otra que dice: "Obrada, deficada, por, mahoma, ramí, como..."
Según Íñiguez, "la decoración es toda de yeso, imitando ladrillo, piedra y azulejos. Las bóvedas tienen esta imitación más clara, pero con el contrasentido de tener arcos de piedra y claves de ladrillo...Esta forma de decorar y simular los arcos es común en toda la provincia, cubriendolo todo de los colores rojo, azul y ocre en las bóvedas, y estos mismos con el verde en los falsos esgrafiados de las paredes. Estos van hechos con un trazo hundido negro que forma el dibujo, y fondos ocres, verdes y rojos. Las imitaciones de ladrillo aparecen siempre de color ocre en grandes masas, y de rojo en los ladrillos destacados. El ladrillo simulado siempre está en una red de cuadrados, cuyos centros son un ladrillo azul a soga entre dos rojos a tizón".
El interior de Cervera presenta alguno de los rasgos mas característicos de la obra de Ramí, como la depurada decoración pictórica que recubre la totalidad del edificio y la decoración con yeserías góticas, que sobre un soporte de tradición islámica aparecen esquemas decorativos tomados del gótico internacional.

LA OBRA ATRIBUIBLE

A pesar de que periódicamente van apareciendo nuevas noticias sobre autorías de edificios medievales (8), la mayor parte de ellos permanecen en el anonimato. No obstante, en el caso de Mahoma Ramí, es posible atribuir a su mano la ejecución de un cierto numero de los mismos, bien sea por su analogía con los edificios documentados antes descritos o bien por su vinculación económica con don Pedro Martínez de Luna, aunque en la mayor parte de los casos se solapen ambos aspectos. Estos edificios serían: las iglesias de la Asunción en Quinto, de la Virgen en Tobed y San Félix en Torralba de Ribota, y los palacios de los condes de Luna en Illueca y Daroca.

La iglesia de la Asunción (El Piquete). Quinto (Ribera Baja del Ebro)
Esta iglesia, cerrada al culto desde la inauguración de la nueva iglesia parroquial en los años cincuenta, está siendo restaurada desde el año 1983 para reparar los daños sufridos durante la Guerra Civil, cuando estuvo sometida a bombardeos, al estar situada durante varios meses en un frente de guerra. La memoria del proyecto (9) contiene una amplia descripción del edificio, tanto histórica como artística: "La villa de Quinto...emplazada al sur del río (Ebro), a los pies de la colina -La Corona- en donde se asienta la iglesia-fortaleza de La Asunción, domina los caminos que, procedentes de Zaragoza, se bifurcan en este punto hacia Lérida por los Monegros y hacia Alcañiz en la Tierra Baja. Según J. Carlos Escribano Sánchez Quinto de Ebro fue cabeza de la baronía del mismo nombre, que comprendía también los pueblos de Matamala, Alborge, Gelsa, Velilla y La Puebla. En el siglo XIII perteneció a los Alcalá, y de esta familia pasó a los Ortiz. De éstos sólo conocemos los nombres de los dos últimos señores de Quinto: don Pedro Ortiz y su hijo don Torrellas Ortiz. Por el matrimonio de este último con doña Urraca Sancii de Huerta, emparentada con los Luna, pasa la baronía a manos de don Lope de Luna, quien la incorpora al señorío de Luna. En 1430 fue requisada por el rey tras la traición de don Fadrique de Aragón, y en 1431 la compra el vicecanciller de Alonso V, don Juan de Funes... La iglesia actual muestra en la portada los escudos de don Fadrique de Aragón (desposeido de la baronía en 1430), del papa Luna (1394-1424), y del arzobispo de Zaragoza don Francisco Clemente Pérez (toma posesión en 1414, y aunque promovido a Barcelona vuelve en 1429, fecha de su muerte). La cronología de la obra se fija por tanto entre 1414 y 1424...
La iglesia de Quinto formaba parte de un conjunto mayor, La Corona, de carácter defensivo, que puede asimilarse al castillo de la población.. El templo se conserva, no obstante, con casi todos sus elementos importantes, salvo el pórtico y la sacristía, perdidas, y el atrio, que no se reconoce. Se inicia su construcción hacia 1414, no conservandose restos de edificio anterior, el cual amenazaba ruina en 1401.
El templo, en su estado actual, es un producto de tres fases constructivas. La fase mas antigua era una iglesia de una sola nave, de dos tramos, con ábside pentagonal, torres a los pies y ándito sobre las capillas laterales, exterior. La planta se halla a mitad de camino entre los templos de cabecera poligonal tan abundantes en el valle del Ebro a mediados del siglo XIV, y las iglesias llamadas fortaleza, contemporáneas a éstas, y en realidad un prototipo que deriva de ellas (iglesias de Torralba de Ribota, Herrera de los Navarros,...). La cabecera es un híbrido entre las dos formas: el ábside aparenta en realidad ser triagonal, pues los dos paños rectos se convierten en sectores de la nave central. De este modo, a partir del modelo o traza habitual se consigue una triple cabecera ligeramente curvada. Esta impresión se refuerza con la apertura de capillas de escasa profundidad, en realidad hornacinas, en los tres paños centrales del ábside, y de capillas idénticas a las de la nave en los dos restantes. El efecto de triple capilla se aproxima mucho a las llamadas iglesias fortaleza. Sólo la organización de las bóvedas revela el origen pentagonal del ábside...
El elemento constructivo esencial es el ladrillo, que para la ornamentación adopta formas aplantilladas (bocel, nacela, triple bocel u otros tamaños), aunque utiliza piedra en elementos destacados (canes del matacán, capiteles de la portada y ábside) y la base de la torre. La técnica utilizada es la de aproximación de hiladas para los saledizos, y el rehundido de los fondos en la decoración de ladrillo, además del esgrafiado de los muros interiores y de algunos elementos destacados del exterior... La torre sur se construye con el nada habitual sistema de machón y escalera circulares, pese a su base cuadrada, mientras que la torre norte sigue los modelos tradicionales de planta cuadrada...
La portada sigue el habitual sistema de dos arcos: el superior, apuntado y con alfiz; el inferior rebajado. La ornamentación se concentra en los arcos propiamente dichos...en las albanegas del aco superior (tracerías y motivos heráldicos) y en el espacio entre los dos arcos...
La torre primitiva debió presentar un único cuerpo de campanas, presentando decorados este cuerpo y uno de escaleras. La ornamentación es de lazos de ocho y paños de sebka rectilíneos (variante de cruces interiores). El arco apuntado del vano de campanas tiene también alfiz anudado, y la rosca es achaflanada.
Los ventanales -tanto interiores como exteriores- se cierran con yeserías y alabastro, presentando la rosca en bocel o nacela alternativamente... el ventanal se subdivide en tres partes por medio de columnillas octogonales culminadas en arquillos, y entre éstos y el arco en que se inscriben se sitúa un óculo... Una vez mas hay que referirse a las yeserías de los ventanales de Tobed o Santa María de Magallón; la parroquial de Quinto comparte también todo el programa decorativo de estos templos...
La iglesia, que además de lo descrito por J. Carlos Escribano conserva parcialmente oculta por la pintura su decoración polícroma original, al menos en el presbiterio, tiene una estrecha relación formal y estructural con San Pedro Mártir, lo que unido a la expresa intervención de Benedicto XIII en su construcción aboca a una casi segura autoría por parte del maestro Ramí. Quizás, la diferencia mas notable con la iglesia calatayubí y con la Seo zaragozana sea la ausencia de cerámica vidriada en el exterior, quizás debido a la superior categoría jerárquica de aquellas lo que implicaría una mayor riqueza decorativa, a diferencia de las parroquiales de Cervera y Quinto que respondían a unas simples y pequeñas iglesias rurales. La planta del campanario, cuya contratorre es un machón circular, responde a una tipología que también se encuentra en otras iglesias de Ramí, como San Pedro Martir o San Félix.


La iglesia de la Virgen. Tobed (Comunidad de Calatayud)
La iglesia de la Virgen, construida por la Orden del Santo Sepulcro para su encomienda de Tobed, es uno de los edificios mas representativos del mudéjar aragonés y quizás emblemático de la aportación de este estilo al arte mundial: las iglesias fortaleza. Es un edificio de planta rectangular, de una sola nave de tres tramos, cabecera plana con tres capillas y coro alto a los pies. El exterior es de ladrillo agramilado con dos fachadas exentas, la principal al oeste, recientemente restaurada, y la meridional, en donde se ubica el principal acceso a la iglesia. Las otras dos fachadas están envueltas por un claustro añadido pocos años después de rematarse la fábrica principal del templo.
A pesar de su aparente homogeneidad, en él se aprecian varias fases constructivas. El núcleo de la iglesia, es decir, todo el edificio (al menos la cabecera y los dos primeros tramos) salvo el claustro y la fachada principal (la de los pies), corresponden a la primera fase de su construcción en la segunda mitad del s. XIV. Como consecuencia de la Guerra de las Pedros, el territorio del obispado de Tarazona se vio sometido a numerosas intervenciones militares que darían como resultado la perentoria necesidad de construcción de defensas, originando el grupo de iglesias-fortaleza, así denominadas por reunir ambas funciones en un mismo edificio. Siendo comendador de Tobed fray Juan Domingo, el 1 de abril de 1356 dieron comienzo las obras de la nueva iglesia que debía estar concluida en lo fundamental en 1358, cuando los castellanos Trastámaras (que luchaban al lado del aragonés Pedro IV) sufragaban tres retablos para esta iglesia. En 1385, el Santo Sepulcro adscribía rentas para dotar interiormente al edificio, que por lo tanto aún no estaría acabado.
La segunda fase de las obras correspondería a la época de Benedicto XIII, cuyas armas aparecen en el interior y ventanas del edificio. De esta época sería la decoración interior, la fachada principal y el campanario. También de esta época puede ser el claustro.
La última fase de las obras corresponde a una pequeña intervención del s. XVI en la cual se modificó la cabecera mediante su ampliación con un nuevo presbiterio que se emplazó ocupando uno de los tramos del claustro y se decoró con yeserías y arrimadero de cerámica.
La decoración interior tiene el mismo esquema formal que las iglesias de Cervera y Torralba, y la del presbiterio de la Seo de Zaragoza. Las lacerías del exterior de la fachada del hastial presentan esquemas decorativos directamente relacionados con los de La Seo, especialmente por el uso de cerámica vidriada. Por todo ello cabe pensar que ambas cosas, mandadas hacer por Benedicto XIII, provienen de la misma mano que las que crearon Santa Tecla y La Seo.


San Félix. Torralba de Ribota (Comunidad de Calatayud)
Muy parecida a la anterior, la iglesia de San Félix también inició su construcción como consecuencia de la Guerra de los Pedros, y además, su heráldica nos desvela que fue concluida cuando era obispo de Tarazona Juan de Valtierra (1410-1433). De dimensiones mas modestas que la de Tobed, la de Torralba es de dos tramos, y guarda un total paralelismo con la anterior, tanto en su tipología como en la decoración y aspecto general del edificio, así como en su cronología. Además, dos de sus torres, las de los pies, tienen machón central circular como las de Quinto o Calatayud.
Esta iglesia, por idénticas razones a las de Tobed, puede considerarse como obra del maestro Ramí.

Illueca (Aranda). Palacio de los Luna; casa natal de Benedicto XIII.

Los palacios de los Luna en Illueca y DarocaEl castillo o palacio de Illueca (Aranda) en donde nació el Papa, es un edificio que consta de una gran variedad de elementos constructivos de muy diversas épocas, los más antiguos medievales, aunque la parte más importante del mismo, especialmente la fachada principal y la escalera, son de los siglos XVI y XVII. En su interior conserva dos alfarjes de grandes dimensiones datables de principios del siglo XV por lo que parece lógico pensar que don Pedro de Luna encargarse a su arquitecto Ramí la ejecución de tales obras.
El palacio de los Luna, también conocido con el nombre de casa de don Juan de Austria, está situado en el centro de la ciudad de Daroca; ocupa las fincas números 77 y 79 de la calle Mayor. El Plan Especial del Casco Histórico (10) lo describe brevemente así: "la casa original tuvo planta de U, transformada en el siglo XVI en luna (se refiere a que se cerró la U), añadiendo columnas anilladas. Consta de bodega, planta baja, entreplanta, planta noble y falsa. La planta baja se abre a la calle Mayor por una gran puerta, hoy tabicada, enmarcada con un arco de medio punto que precede a un pequeño patio con techumbre de madera. la planta noble se apea en voladizo de modillones de proa y tablazón con pinturas al temple -muy deterioradas-. Destaca el alfarje de la planta noble. La luna conserva tres ventanas ajimezadas decoradas con tracería y caireles, dentro de un estilo mudéjar en yeso. Las hojas y marcos de las ventanas exteriores de la falsa conservan su talla original. Remata el edificio un rafe sencillo decorado con pinturas. Destaca también la bodega cubierta con bóveda de cañón apuntado, de piedra sillar".
La época de construcción del edificio y sus promotores, los condes de Luna, la heráldica del Papa que decora los alfarjes, y la decoración de los ventanales de la luna a base de yeserías estrechamente relacionadas con el resto de la obra de Ramí, permiten concluir que la obra bien pudo estar proyectada por el alarife aragonés

Daroca. Yeserías en la luna del palacio de los Luna.
Conclusión
Mahoma Ramí representa la definitiva implantación de la arquitectura mudéjar, al asimilar técnicas y expresiones artísticas propias del gótico occidental imperante en esa época, a otras técnicas y sensibilidades artísticas islámicas que constituyen el soporte de la arquitectura mudéjar.
En las primeras obras del mudéjar aragonés, en el siglo XIII, se observa como simplemente se adaptan soluciones estructurales y decorativas islámicas a las nuevas plantas de los edificios cristianos: el ábside de la parroquia de Alagón puede ser un buen ejemplo de ello, observandose como la planta es cristiana, ya que es absidial, pero su estructura es islámica, ya que carece de contrafuertes, y su decoración reproduce la del alminar octogonal, que se ha adaptado al nuevo uso de campanario. Incluso es posible que esa forma de trabajo sea la misma existente en la arquitectura mozárabe, de la que tenemos una pequeña muestra en Santa Engracia de Zaragoza.
En el siglo XIV, la sociedad aragonesa asume como propia este tipo de arquitectura, siendo anecdóticos por su escasez los ejemplos aragoneses de arquitectura gótica internacional. Es cuando aparecen las primeras hallazgos tipológicos del mudéjar aragonés, como las iglesias-fortaleza, aunque se mantienen las soluciones estructurales y decorativas islámicas.
En torno al 1400, con Mahoma Ramí, se asiste al punto culminante del mudéjar aragonés en cuanto a la arquitectura religiosa -la civil mudéjar alcanzaría su culminación en pleno siglo XVI-. En la Seo se observa como perviven soluciones estructurales islámicas como los muros dobles sobre los ábsides, o los arcos entrecruzados que alojan una linterna en su centro, con otras occidentales, como los contrafuertes del cimborrio (el arco ojival, tenido comunmente por gótico, es de tradición islámica de la Marca Superior, proveniente a su vez de la arquitectura mesopotámica, como también proceden de Oriente las bóvedas sarjeadas o el uso del yeso como mortero de agarre) . La decoración goza también de esta dicotomía, como los ventanales góticos que conviven con soluciones islámicas de lacería en el exterior. Ramí incorpora de nuevo el uso de cerámica vidriada en la decoración exterior, cerámica anteriormente empleada sólo esporadicamente en las torres de Teruel (aunque alguna de ellas, como la de San Pedro, haya resultado ser de época islámica) o en la redecoración llevada a cabo en la Parroquieta por Fernández de Luna. Mas difícil resulta fijar la procedencia de la decoración pictórica del interior de los edificios de Ramí, ya que si bien resulta totalmente islámica la solución de ocultar los elementos estructurales para luego ser decorados, también es cierto que en esa época iglesias del sur de Francia (como la catedral de Albi) o de Italia presentaban sistemas decorativos semejantes. Ramí recupera la solución de torre de planta cuadrada en torno a una contratorre o machón de planta circular, en desuso desde la época islámica. Algunas de las torres octogonales del siglo XVI, como las de Mainar o Muniesa, mantendrán este tipo de sección mixta.

NOTAS:

1.- Unicamente conozco una breve reseña sobre este arquitecto redactada por mí mismo en La Cultura Islámica en Aragón, Diputación Provincial de Zaragoza, 1986., reseña también titulada como aquí Mahoma Ramí: Arquitecto de Benedicto XIII.
2.- Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo a lo largo de 1993 y 1994 y dirigidas por José Hernández de Vera, han revelado como ciertas (aunque no reconocidas) las hipótesis planteadas por mí acerca de la evolución constructiva de La Seo (Javier Peña Gonzalvo. La Seo el Salvador de Zaragoza. Análisis e hipótesis de su evolución constructiva desde su origen como mezquita-aljama hasta el siglo XVI. Revista Turiaso nº VII. 1987). En esencia, la hipótesis oficial sobre la evolución arquitectónica de La Seo consiste en que en el siglo XII se derriba la mezquita para levantar en su solar una catedral románica, misteriosamente orientada hacia el norte en lugar de hacia el este, inexplicablemente derribada apenas un siglo después para ser sustituida por una catedral gótica, ampliada en torno al 1500 para obtener una extraña planta cuadrada de origen alemán ¿? para finalmente , a fines del siglo XVII, el italiano Contini diseñe un estrambótico campanario de planta cuadrada cuyo interior se resuelve en planta octogonal con contratorre y bóvedas sarjeadas, solución estructural y constructiva de carácter islámico en desuso desde el siglo XV. En cambio, la hipótesis que yo planteaba en 1987 consistía en que la mezquita no se derriba, "cristianizandose", en cambio, su planta mediante la adición de tres ábsides románicos y el traslado de la puerta principal a la fachada sur, vaciándose totalmente su interior en el 1500 conservandose de la mezquita parte de sus cerramientos exteriores (incluido el muro de La Parroquieta) y el alminar del siglo XI en el interior de la torre barroca (el alminar cuya huella fue hallada recientemente tras la portada principal es de pequeñas dimensiones, de una altura inferior a la de la Parroquieta, su decoración de tipo califal y sería sustituido en el siglo XI por otro de mayores dimensiones que es el conservado en el interior de la torre de Contini). De esta manera tiene explicación lógica de por qué la iglesia cristiana se orienta al norte en lugar de al este, o de por qué tiene planta cuadrada o la torre tiene una extraña planta y resolución constructiva.
Las excavaciones antes citadas muestran la inexistencia de una supuesta catedral románica, salvo los ábsides conservados, así como la inexistencia de un ábside románico que según Angel Peropadre debía haber precedido a la Parroquieta. La exploración del subsuelo de la Seo ha revelado que la mezquita se levantó sobre el solar de un templo romano que fue preciso derribar para una correcta orientación de la nueva mezquita. Una vez cristiana la ciudad, se habilitaría una parte de la inmensa mezquita para catedral y se edificaron tres ábsides románicos y una portada en el lado sur. La catedral mudéjar se alzó sobre este recinto reservado hasta entonces para el culto.
Las excavaciones arqueológicas también revelan que los cimientos y al menos la parte inferior de los muros de la Parroquieta son también islámicos. Es de notar que el arquitecto que restauró en 1992 la Parroquieta, Ignacio Gracia, y en cuya compañía "descubrí" la inscripción árabe con el nombre del probable autor de la misma SALAMAt BIN GARA´IB, también llegó a la conclusión de que la Parroquieta es obra islámica ya que uno de los ábsides románicos se asienta sobre aquella, es decir, que la obra románica es posterior al famoso muro de la Parroquieta.
3.- Galiay Sarañana, José. Arte mudéjar aragonés.
4.- Peña, Javier. La Seo del....
5.- Pemán Gavín, Mariano, y Franco Lahoz, Luis. Observaciones acerca de un proceso. Obras en la Seo de Zaragoza en la época de Benedicto XIII. Gobierno de Aragón. 1994.
6.- Cuella Esteban, Ovidio: Aportaciones culturales del Papa Luna (1394-1423) a la ciudad de Calatayud. IFC 1984. Zaragoza. Esta publicación constituye no sólo la aportación más importante a la obra de Mahoma Ramí, sino que además es un valiosísimo compendio de técnicas, vocabulario, sistemas de trabajo etc. en el Aragón bajomedieval.
7.- Iñiguez Almech, Francisco. Iglesia parroquial de Sta. Tecla, de Cervera de la Cañada (Zaragoza). Archivo Español de Arte y Arquitectura. 1930.
8.- En los últimos años hemos tenido noticia sobre los autores de obras medievales gracias a que las obras de restauración han sacado a la luz inscripciones, como en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Chiprana, en cuya techumbre se pudo leer en 1993, tras su restauración, Farax de Gali me fizo, además de la ya citada de la Parroquieta o la conocida desde antiguo de Juce Abdelmalih de Maluenda.
9.- Proyecto de consolidación y restauración de la iglesia de la Asunción de Quinto, redactado por los arquitectos Carlos García Toledo y Francisco Javier Peña Gonzalvo. Zaragoza, junio de 1983.
10.- Plan Especial de Ordenación y Protección del Casco Histórico de la ciudad de Daroca. Catálogo. Redactado por los arquitectos Javier Peña Gonzalvo, Alberto Casado Calonge, y otros. Zaragoza, febrero de 1992.

SALAMA BIN GALB. PRIMER ARQUITECTO DE LA SEO DE ZARAGOZA








JAVIER PEÑA GONZALVO
(Aragón Siglo XXI, 05/11/97)



"Hanas ibn ºAbd Allah as-Sanºáni construyó la mezquita de la ciudad y levantó su mihrab. Cuando se hizo una ampliación de la mezquita-aljama, fue demolido el muro meridional, respetando el mihrab. Excavaron por debajo de él y lo levantaron sobre dos grandes vigas de madera bajo las cuales colocaron unas columnas tumbadas con el fin de trasladarlo de sitio. Tiraron luego de las dos vigas por medio de cables pero el mismo día en que se hizo comenzó a grietarse el mihrab. Al día siguiente lo aseguraron con cables y volvieron a correrlo hasta el lugar en que hoy sigue emplazado. Por encima de él y a sus lados construyeron el edificio que lo recubre". (Ahmad ibn ºumar al ºudri, 393/1003 - 478/1085).

"En su mezquita hay un mihrab de un solo bloque de marmol blanco que no existe en la tierra otro como éste". (Az-Zuhri).

Las fuentes árabes que hablan de la mezquita mayor de Zaragoza, destacan de ella su mihrab, debido a que se creía que su constructor fue el tabí Hanas as-Saº`áni, venerado personaje que había conocido al Profeta, y que enterrado en el cementerio de báb al-Qibla (junto a la actual iglesia de la Magdalena), era objeto de devoción en todo Al-Andalús. La tradición cuenta que la mezquita de Zaragoza era la mas antigua de Al­-Andalús, mandada construir por el tabí yemení citado.

A lo largo de sus cuatro siglos de existencia abierta al culto islámico, tenemos constancia de dos ampliaciones y de que fue construida de nueva planta; esto último lo sabemos por las excavaciones que han sacado a la luz los cimientos de edificaciones, tanto correspondientes a la mezquita como a otros edificios. Entre éstos se encuentra un templo romano, situado bajo la puerta de la Pabostria, y orientado según el viario de la ciudad, o sea, según los ejes de las calles Mayor y San Gil. Probablemente, este templo se reutilizaría para catedral visigoda, por lo que los excavados cimientos de la mezquita, girados con respecto a la trama viaria y al propio templo al que venía a sustituir, tuvo que ser edificada de nueva planta. ¿Pero, por qué no se aprovecharon las estructuras del edificio anterior, como es práctica habitual desde la antigüedad hasta nuestros días? La respuesta es simple: las mezquitas, o sea, su cerramiento del fondo o muro de la qibla, han de estar canónicamente orientadas hacia La Meca, y el templo romano no lo estaba. Hanas as-Sanº°áni, tradicionalmente ligado a su fundación, debió ordenar la demolición del principal templo de la ciudad hispano-visigoda para permitir la erección de uno nuevo correctamente orientado, como símbolo del nuevo poder musulmán en contraposición del viejo régimen militar expulsado del gobierno.

En el año 856, siendo príncipe o emir de Córdoba Muhammad I, el fundador de la ciudad de Madrid y constructor en Calatayud del más antiguo complejo militar conservado en Al-Andalús, se tiene constancia de una ampliación de la mezquita. El descubrimiento durante las recientes obras de restauración de la Seo de la huella de un alminar cerca del actual campanario permite corroborar la primera hipótesis sobre la planta de la primitiva mezquita que publiqué en TURIASO VII en 1987. Este alminar era de planta cuadrada y modestas dimensiones, en correspondencia con el tamaño de la mezquita y la ciudad en los primeros siglos de gobierno musulmán. Formalmente estaba enlazado con la arquitectura cordobesa de los Omeyas, sobresaliendo la ventana geminada del cuerpo superior, resuelta con arcos de herradura y decorada con yeserías.

Pero Zaragoza, una de las ciudades más alejadas de la capital andalusí, y gobernada al principio por una dinastía indígena, los Banu-Qasi, y posteriormente por otras de origen yemení, los Tuyibíes y los Hudíes, intentaba, y muchas veces lo conseguía, zafarse del centralismo cordobés. Su magnífico emplazamiento en la frontera con la Europa cristiana, y en el centro de un amplio y fértil valle que recordaba paisajes de Oriente, permitió un extraordinario desarrollo comercial y demográfico, que se veía acompañado, como se ha dichos cuando se podía, de una autonomía política. Además, los habitantes de este territorio, denominado en árabe Zagr al-Andalus, o sea, Marca o Frontera de España, tomaron conciencia de su diferenciación del resto de andalusíes, hasta el punto, que cuando fueron expulsados en 1610 a Túnez y Argelia, seguían conservando la conciencia de su naturaleza nacional de zagríes (o tagarenos) o sea, aragoneses musulmanes.

A principios del siglo XI, exactamente el año 1018, tras la fitna o guerra civil que desintegra el califato Omeya, aparece el primera entidad política independiente sobre el actual territorio aragonés: el reino de Saraqusta habitado por zagríes. Mundir I, su primer sultán, ordenó la segunda ampliación conocida de la mezquita que es la descrita por al-ºudri al principio del artículo.

A lo largo del siglo XI, Saraqusta conoció el periodo de su historia de mayor crecimiento económico, cultural y demográfico, que se ve reflejado por el único monumento musulmán que la historiografía oficial admite: La Aljafería. Este desarrollo sin precedentes tendría que, necesariamente, venir acompañado de grandes construcciones que diesen respuesta a este esplendor. Por tanto, esta situación tuvo que alcanzar a la mezquita: ésta debió ampliarse hacia el sur y hacia el norte, lugares por donde aún asoman los cerramientos de la mezquita conservados, y el muro exterior y la cúpula de mocárabes de la Parroquieta. Ésta, de una altura muy superior al resto de la mezquita, hasta tal punto que sobrepasaba la del alminar viejo, debió ser una fundación real, quizás de Ahmad I Al-Muqtadir, el constructor de La Aljafería, destinada quizás a madrasa o centro de estudios, además de a mausoleo, a juzgar por las inscripciones de la cúpula y el posterior uso de tumba del arzobispo don Lope.

Cuando los Tuyibíes toman el poder en Zagr al-Andalús (Aragón andalusí), quizás movidos por el deseo de diferenciarse de las costumbres y arquitectura cordobesas, comienzan a adquirir gustos y costumbres traídos directamente del admirado próximo Oriente. Se conoce a ciencia cierta que la filosofía oriental llega a Zaragoza directamente desde allí. Pero, ¿de donde procede la arquitectura zagrí, es decir, edificios de ladrillo cogidos con yeso y con profusa decoración a base de lacerías del mismo material, con cerámica vidriada intercalada?. Lógicamente del mismo Oriente de donde procedían las clases dirigentes y el resto de sus manifestaciones culturales, incluida su religión. Además, esta tipología constructiva les venía que ni pintada para dar solución al medio natural aragonés: ausencia de piedra y abundancia de arcilla y especialmente de yeso y alabastro, materiales éstos, raros en el resto de Occidente. Los principales elementos estructurales, constructivos y ornamentales de esta arquitectura los encontramos en los edificios de Iraq e Irán, algunos -como las bóvedas enjarjadas y los arcos apuntados- en edificios tan
antiguos como las tumbas de Ur, fechables hace 4.000 años. El imperio Sasánida, última entidad política existente en esos países antes de la llegada del Islam, transmitió estas técnicas a los nuevos edificios públicos que se construyeron a partir de entonces, y se sabe que se formaron tal cantidad de maestros de obras que hubieron de emigrar transmitiendo sus conocimientos. Y Aragón sería uno de sus destinos por la gran afinidad de su medio ambiente con el de su país de origen. Por eso, La Aljafería es la única fortaleza en llano de toda España (y gran parte de África), al contrario de Oriente, en donde es común. Y la desaparecida Torre Nueva, cuya singular planta estrellada tiene su antecedente en las torres selyuqíes de Irán, así proyectadas para ahuyentar a los malos espíritus.

Volviendo a la Seo zaragozana, la historiografía oficial siempre había considerado que tras la "Reconquista", se construyó una catedral románica sobre el solar de la mezquita. "Inexplicablemente", años después habría de ser demolida (como el resto de iglesias románicas del valle del Ebro, cosa que no ocurrió en el Viejo Aragón, donde casualmente si se conservan numerosísimos ejemplos del románico) para ser sustituida por una catedral gótica que finalmente fue ampliada a finales del s. XV y principios del s. XVI para adquirir su extraña fisonomía actual: la única catedral de Occidente, si exceptuamos la de Córdoba, con planta cuadrada en lugar de longitudinal. Y además, la única que tiene sus ábsides románicos orientados hacia el norte en lugar de hacia el este.








Fachada norte de la Seo en el s. XI y en la actualidad


En la revista Turiaso antes citada publiqué estas consideraciones y llegaba a las siguientes conclusiones:
• La conquista de Zaragoza por el rey Alfonso I supuso un descenso brusco de su población a la vez que el nivel de desarrollo cultural de los nuevos pobladores era muy inferior al de los anteriores. Por tanto, aquellos aprovecharían los edificios que se encontraron, evitando su derribo. En el caso de La Seo se limitaron -al cabo de 70 años­a construir tres ábsides románicos que se emplazaron al norte, lejos del venerado mihrab situado al este. El mihrab, convertido en capilla de la Virgen dentro del claustro que se construyó más adelante, aún era venerado por los moros zaragozanos en 1496, según relata Münzer en su libro de viajes.
• En el siglo XIV, cuando "era muy antigua... y amas desto era baja y oscura..." o sea que seguía en pie la mezquita, se derriba en parte para construir en su interior la catedral mudéjar, que con las ampliaciones de los arzobispos de la Casa de Aragón llegarían a alcanzar el cerramiento exterior cuadrado de la mezquita.
• En el mismo siglo XIV, el arzobispo Lope Fernández de Luna manda construir la capilla de San Miguel que le habría de servir de enterramiento, y que es conocida popularmente con el nombre de Parroquieta. Interiormente, la capilla, que tiene acceso directo desde el exterior, consta de una cabecera cubierta por una cúpula de madera decorada con epigrafía cúfica árabe y mocárabes, y a un lado se emplaza la tumba gótica del obispo enmarcada por dos ventanas góticas. Bajo la tumba se sitúa una escalera que accede a una cripta. Esta escalera, está cubierta como es habitual en los edificios zagríes y mudéjares, con bóvedas enjarjadas de ladrillo, pero se ven interrumpidas por una bóveda vahída de piedra sobre la que apoya la sepultura gótica, lo que obliga a agacharse para poder franquearla. La nave de la capilla es de dos tramos y cubierta por bóvedas de crucería e iluminadas por sendas ventanas góticas correctamente emplazadas en los ejes de cada uno de los tramos. El cerramiento exterior está resuelto según la técnica oriental de ocultar elementos estructurales –justo lo contrario de la arquitectura gótica, que los resalta- mediante dos muros paralelos trabados mediante bóvedas enjarjadas de ladrillo que acompañan a escaleras y corredores. Uno de estos pasillos se interrumpe violentamente al llegar a una de estas ventanas góticas. Exteriormente, la Parroquieta destaca por una exquisita decoración geométrica que queda violentada por la existencia de las cuatro ventanas góticas. Además, como hemos visto, los corredores del muro exterior quedan interrumpidos en mayor o menor medida por los elementos incuestionables datables en el s. XIV: sepultura y ventanas. Por tanto, don Lope no pudo construir de nueva planta sino que recicló una construcción preexistente.
• La torre barroca envuelve y oculta el antiguo alminar de la mezquita, de planta octogonal. Ya el arquitecto don Francisco Íñiguez, que restauró la Aljafería cuando estaba oculta por un cuartel, había publicado en los años treinta la existencia de este alminar, encuadrando también dentro del periodo islámico otras torres como las de Tauste o Ateca. En los croquis preparatorios de la vista de Zaragoza, de Van der Wingaerde, aparece la torre de la Seo con planta octogonal. Sin duda, este alminar de notables proporciones, vino a sustituir al primitivo de época emiral o califal, que se vio embutido por la fábrica de la Parroquieta, de mayor altura que éste.

Posteriormente a 1987 se han conocido nuevos datos que han venido a constatar las hipótesis anteriores:
En primer lugar, el silencio despectivo hacia esta cuestión por parte del departamento de Arte de la Universidad de Zaragoza, evidenciando el desprecio por personas que osan poner en cuestión sus planteamientos seculares. Aunque sean arquitectos que se dedican a la restauración, y que, independientemente de su formación académica en arte e historia de la Arquitectura, el contacto directo con edificios antiguos les permite conocer exhaustivamente la evolución constructiva de los mismos .








Inscripción sobre yeso en el extremo oeste de la fachada de la Parroquieta. s XI





Ensegundo lugar, el descubrimiento en 1992 del arquitecto autor del muro de la Parroquieta: Salama bin Galb. En ese año, Ignacio Gracia, Arquitecto Director de las obras de restauración, a quien previamente yo le había puesto al corriente de la posible evolución constructiva de la Seo, me invitó a visitar el exterior de la Parroquieta, entonces accesible mediante andamio. Me explicó que el inmediato ábside románico se apoyaba sobre el muro de la Parroquieta, por lo que éste debía ser más antiguo, y por tanto y posiblemente, musulmán. Durante esta visita reparé en una inscripción sobre el yeso del fondo de uno de los rombos curvilíneos del muro, el situado más hacia la derecha de la pared. La inscripción en caracteres cúficos (dejan de usarse en el siglo XII) dice : ºamal.... Salama bin Galb, que puede traducirse como el trabajo o la obra es de Salama bin Galb. Publicado en la prensa local a toda página días después, un silencio sepulcral por parte de los responsables científicos en materia de arte, ha acompañado a este hallazgo. Únicamente conozco una pequeña referencia suscrita por María Isabel Álvaro Zamora (Universidad de Zaragoza) que en un trabajo titulado "La decoración cerámica en las obras del Papa Luna" publicado por el CEB en 1994 en homenaje a Benedicto XIII, dice al respecto que "...al haber aparecido una inscripción cúfica, grabada sobre el enlucido de yeso, con el nombre que pudo ser su maestro de obras:... "Galí". Nota 3: El hallazgo correspondió con las obras de restauración de la catedral y concretamente con las ya concluidas del muro de la Parroquieta, que se realizaron siendo arquitecto encargado Ignacio Gracia. Con ellas se han repuesto las piezas cerámicas perdidas y apareció la inscripción citada, que queda hoy bien visible (octubre de 1992)”. A tal fin debo aclarar que si Ignacio Gracia no me hubiese invitado a visitar las obras, probablemente hoy no tendríamos constancia de la existencia de dicha inscripción, puesto que ni el Arquitecto Director ni los trabajadores de la obra tenían, lógicamente, conocimientos de árabe. ¡Pensaba que era un garabato!, me comentó Ignacio tras el descubrimiento. Pero la señora Alvaro ha tenido un exquisito cuidado en ocultar la identidad del autor del hallazgo, cuestión no baladí porque ello implicaría un cierto reconocimiento de sus planteamientos críticos. Pero aún es mas importante la omisión del dato de que la inscripción no es tan extremadamente breve como Galí (apellido común mudéjar), sino ºamal .... Salama bin Galb. Éste es un nombre árabe, anterior al siglo XII, mientras que el primero es un nombre mudéjar, ya que los maestros moros del siglo XIV no hablaban árabe y firmaban su autoría en latín. En el mismo muro de la Parroquieta, en su parte inferior izquierda, y sobre mosaico, se ha restaurado una inscripción latina que traducida dice: edificada y bien fundada está sobre piedra firme. Pero aquí no aparece ningún autor. Como arquitecto restaurador he intervenido en dos iglesias de finales del siglo XIV o principios del XV, Santa María de Maluenda y San Juan Bautista de Chiprana, en las que en ambas firman sus autores con un Muza Abdelmalic me fecit y Farax de Galí me fecit acompañados en ambos casos con una profesión de fe de ambos autores, No hay mas dios que Dios... en este caso y como manda el Islam, en la lengua de Mahoma, y, por supuesto, en caracteres no cúficos.
En tercer y último lugar, en 1994 se efectuaron las excavaciones arqueológicas de la Seo, cuyos resultados no han visto la luz. Pero por las fotografías y gráficos publicados en Heraldo de Aragón conocemos algo:
l. Los cimientos de la mezquita aparecen justo debajo de los muros existentes de la catedral y a una cota sólo unos centímetros por debajo del actual pavimento. Por tanto no era en absoluto aventurado afirmar que parte de los cerramientos actuales son los de la mezquita.
2. No ha aparecido ni rastro de la supuesta catedral románica.
3. El primer emplazamiento de la mezquita propuesto por mí en 1987 se confirma con las excavaciones. Las ampliaciones propuestas también aparecen, al menos en parte, en las excavaciones.
4. No se ha excavado ni explorado en el interior de la torre barroca para averiguar si en su interior se conserva el alminar octogonal (aparte de la contratorre y escalera que obviamente pertenecían a él).
5. A pesar de que la DGA mandó fotografiar las inscripciones -también cúficas- de la bóveda de mocárabes, éstas siguen sin ser traducidas ni interpretadas por expertos. Tampoco se ha ordenado que se averigüe mediante Carbono 141a antigüedad de la madera de la bóveda.

CONCLUSIÓN
Desde hace años, en Toledo y Andalucía, principales focos de "arquitectura mudéjar", se admite que una gran parte de estos edificios antes considerados mudéjares corresponden al periodo islámico. En Aragón, por desgracia, siguen imponiendose las tesis oficialistas contrarias de la Universidad, mientras que las tesis críticas se circuscriben, además de a quien esto suscribe, a mi amigo Agustín Sanmiguel, presidente del Centro de Estudios Bilbilitanos.

Aragón posee un tesoro incalculable, que debería ser Patrimonio de la Humanidad y foco de interés mundial, en un conjunto de edificios islámicos de ladrillo, la mayoría de ellos construidos en el siglo XI, y encabezados por la Parroquieta y la torre de la Magdalena de Zaragoza. Estos edificios, cuyo precedente hay que buscarlo en la arquitectura del mundo persa, darían origen, lógicamente a la arquitectura mudéjar, y también a la islámica del resto de Al-Andalús y del Magreb de los siglos XII y XIII, siendo ejemplos destacados la Giralda de Sevilla y la Kutubiyya de Marraquex.





ARQUITECTURA ZAGRÍ

JAVIER PEÑA GONZALVO
JOSÉ MIGUEL PINILLA GONZALVO

Bujara.Tumba de 'Ismaºil. s.IX

ARTE ISLÁMICO EN ARAGÓN: LA ARQUITECTURA ZAGRÍ
(resumen de un trabajo de investigación, inédito, elaborado en 1988)


Origen del estudio
El trabajo fue presentado en 1986 al King Fahd Awards, para temas de investigación sobre arquitectura islámica. Por tanto hubo de elaborarse bilingüe, además de ser acompañado de una introducción histórico-geográfica de Aragón, ya que se suponía que los posibles lectores podrían ignorar incluso la existencia de nuestro territorio.

Objeto del trabajo
A lo largo del trabajo se expone la tesis del origen y evolución de la arquitectura islámica de ladrillo de la Marca Supe­rior / Reino de Saraqustah / Reino de Aragón, tanto bajo dominio musulmán -a la que denominaremos arquitectura zagrí- como bajo do minio cristiano -a la que se sigue denominando con el término ya admitido de arquitectura mudéjar-.
A falta de excavaciones sistemáticas y otros métodos como el C.14 y la termoluminiscencia que permitan fijar una cronología ajustada al gran numero de edificios de ladrillo desprovistos de documentación precisa y fehaciente de su construcción, el presente estudio retoma las investigaciones que don Francisco Iñiguez Almech publicó a partir de 1937, prosiguiéndolas a la luz del análisis de los edificios en cuanto a su situación, planta, estructura, elementos constructivos y tipologías.

La Arquitectura Zagrí
Bujara. Alminar de Po-i-Kalyan. 1127
Con este estudio se pretende dar a conocer una serie de edificios de ladrillo, construidos presumiblemente durante los si­glos X y XI en el Valle del Ebro. Constituyen un conjunto de acusada singularidad dentro de la arquitectura andalusí y por otro lado muy relacionado formalmente con la arquitectura de ladrillo del mundo iraní.
Este patrimonio ha sido hasta ahora adscrito sistemáticamen­te, de forma arbitraria, al arte gótico o mudéjar bajomedievales. Ello es debido a que los investigadores españoles y europeos, han estudiado esta arquitectura desde un punto de vista exclusi­vamente occidental, favorecido por la falta de documentación al respecto.
En este trabajo se presenta una exposición de estos edificios prescindiendo de los prejuicios anteriores y valorándolos desde la perspectiva de la arquitectura islámica contemporánea. La falta de documentación nos obliga al uso del análisis constructivo y arquitectónico de algunos edificios, como modo más eficaz para su correcta datación.
La existencia de un territorio, parcialmente autónomo en época califal, denominado At-tagr al-ºalá, cuyos habitantes se de­nominaron a si mismos tagríes (zagríes en castellano), incluso hasta después de su expulsión a Túnez en 1610, es la causa de que hayamos adoptado el termino zagrí para denominar la arquitectura islámica de Aragón.



La arquitectura mudéjar aragonesa: Estado de la cuestión
Ateca (Comunidad de Calatayud). Alminar. S. XI
En los primeros estudios sobre arte mudéjar aragonés apenas se le diferenciaba del resto del mudéjar español. En 1937, el arquitecto Francisco Iñiguez publica sus primeras investigacio­nes sobre las torres mudéjares aragonesas; por vez primera, las sistematiza desde su concepción estructural, relacionándolas con los alminares hispano-musulmanes. Apunta la posibilidad de que la torre de Tauste sea andalusí y no mudéjar. Estudia también de forma monográfica algunas de las iglesias más características, como la de Santa Tecla de Cervera de la Cañada (Comunidad de Ca­latayud), construida en 1426 por el alarife Mahoma Rami, abriendo de esta forma el camino a posteriores estudios del tema.
Según las tesis más recientes se considera que el arte mudéjar aragonés tiene sus orígenes en el siglo XIII, tras un pe­riodo en el que supuestamente sólo se construirían edificios románicos, como una manifestación del nuevo poder cristiano. Sal­vo escasos edificios parcialmente documentados, como algún campanario de Daroca y Teruel, todos los edificios del primer pe­riodo mudéjar están adscritos al mismo de forma gratuita, dando se además una variedad estructural y formal, de la que carecen las edificaciones de los siglos XIV y XV.
A partir del siglo XIV se comienza a tener más documentación, lo que permite fechar un gran número de edificios. Es entonces cuando se inicia el primer florecimiento del arte mudéjar. Se consolidan iglesias de una o tres naves, iglesias for­taleza y torres con estructura y decoración supuestamente basadas en el arte almohade.
A lo largo de los siglos XV y XVI, se desarrolla y consolida, extendiéndose por gran parte del reino de Aragón y zonas li­mítrofes (Navarra y Rioja).

Análisis critico del origen de la arquitectura mudéjar
Ante el planteamiento según el cual toda la arquitectura de ladrillo es mudéjar, es decir, posterior al s. XIII, caben las siguientes objeciones:
a) Ausencia de arquitectura románica, en las zonas donde se ubica la arquitectura zagrí.
b) A lo largo de la historia se da el mantenimiento de los edi­ficios total o parcialmente para nuevos usos, por razones funcionales y/o económicas.
c) ¿Cómo pudo desaparecer la casi totalidad de la arquitectura de la Marca Superior, que con toda seguridad hubo de ser rica y numerosa?
d) La incógnita de la aparición de la arquitectura mudéjar, de la mano de una minoría religiosa, sometida al poder cristiano y desconectada del mundo islámico.
e) Falta de estudios arquitectónicos y constructivos en edificios carentes de documentación.

Un nuevo enfoque de la arquitectura de ladrillo en Aragón
A la vista de las objeciones antes enumeradas, la conclu­sión es que necesariamente hubo de existir una arquitectura islámica de ladrillo, especialmente desarrollada a lo largo de los siglos X y XI. Tras la conquista de Alfonso I, esta arquitectura que denominamos zagrí, fue mantenida y adoptada a los nuevos usos cristianos, siendo el origen de la arquitectura mudéjar posterior.
La existencia de la arquitectura zagrí explica de forma sa­tisfactoria el nacimiento de la arquitectura mudéjar en el siglo XIII, ya que ésta no es más que una evolución en el tiempo de la primera, unida a una lógica influencia cristiana occidental.
Por otra parte, las notorias diferencias de la arquitectura zagrí con el resto de la arquitectura islámica occidental, se ex­plican por la intensa relación cultural que existió entre la Mar­ca Superior y Oriente, de donde proceden tipologías, técnicas constructivas y concepciones estructurales. Con ello queda expli­cado el origen irano-iraquí de la arquitectura zagrí. Estos pre­cedentes se han corroborado recientemente en la filosofía -Avempace- y en otras relaciones culturales de la Marca Superior.
El trabajo enumera una serie de edificios representativos, que presentados hasta la fecha como mudéjares, deben pasar a ser considerados zagríes. Todos estos edificios presentan grandes afinidades tanto en su aspecto formal y estructural, como en la singularidad de sus elementos constructivos -bóvedas sargeadas, mortero de yeso, claves desaparejadas, cerámica vidriada incrustada, etc.-. La parte final del trabajo en el que se analizan diversos edificios, se ha efectuado de forma sintética, por lo que, en su caso, podría ampliarse. De hecho, por diversas razones, los autores disponen de nuevas descripciones ya elabora­das sobre la Seo de Zaragoza, la Torre Nueva, Terrer, San Andrés de Calatayud, San Pedro de Alagón, etc.








¿Qué es este blog?

Reconstrucción de la fachada de la Seo con el alminar nuevo, según el arquitecto Francisco Íñiguez

Aragón posee un valiosísimo patrimonio arquitectónico andalusí (la mayor parte del s. XI), Patrimonio de la Humanidad, que oficialmente (según la Universidad de Zaragoza y el resto de los estamentos oficiales aragoneses, e incluso la enciclopedia Wikipedia -que veta disentir en este asunto-) es cristiano, posterior al s. XIII, y encuadrado dentro del arte cristiano mudéjar.

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